Ejemplos de leyendas cortas La pelota de béisbol

Mi cita con el agente de bienes raíces era a las 5:00 de la tarde. El tráfico de ese día me retrasó bastante, así que llegué 40 minutos después. No obstante, me sorprendí por qué el vendedor aún me estaba esperando afuera del domicilio.

Le supliqué que por favor me disculpara, que por lo general soy una persona puntual, pero que a veces hay factores que no podemos controlar. El por su parte me dijo que no me preocupara y que mejor entráramos a la casa para que observara el jardín aún con luz de día.

La propiedad era muy grande y el precio que pedían por ella era sumamente bajo. La recorrimos de punta a punta y yo estaba fascinado, pues era mejor de lo que pensaba. Al llegar al jardín, me fascinó que el césped fuera de un tono verde claro. Aunque no debo dejar de mencionar que casi tropiezo con una pelota de béisbol que estaba atorada entre la hierba.

Ejemplos de leyendas cortas La pelota de béisbol

– ¿Y esto? Pregunté. Esperando a que el agente me dijera que pertenecía al hijo del vecino o algo así. Sin embargo, éste se puso pálido y me dijo:

– Debo confesarle un secreto. Hace años aquí vivía una familia y esa pelota de béisbol pertenecía al pequeño de la casa, quien desafortunadamente murió ahogado en la bañera.

Yo me disgusté muchísimo, pues pensé que se trataba de uno de esos ejemplos de leyendas cortas que los vendedores ofrecen para justificar que por descuido dejaron un objeto en un lugar indebido.

No obstante, al salir del jardín comencé a escuchar la risa y la voz de un niño pequeño que comenzó a jugar.

– ¿Lo ve?, es el espíritu del pequeño que aún continúa aquí, pues su alma no sabe que murió. Esa es otra de las razones por las que no hemos podido vender la casa.

Me explicó el agente de bienes raíces.

Salí de la propiedad, me despedí de él y mejor decidí buscar otro domicilio en donde vivir, lejos de apariciones.

Comments are closed.