Cuento de terror un día de pesca


Los norteamericanos tienen varias tradiciones, las cuales de alguna u otra forma han contribuido a enriquecer su cultura. Por ejemplo, en Noche de Brujas (también conocido como Halloween), la gente acostumbra reunirse en las casas para escuchar relatos o cuentos de terror alrededor de una hoguera.

Otra de las cosas que les encanta hacer, es ir a pescar durante los fines de semana. En uno de esos días, es el instante en el que comienza este relato.

William y su hermano ya estaban subidos en una embarcación, cada uno con su caña lista para arrojarla al agua. El día era espléndido, el sol iluminaba todo y en el firmamento no había ni el más mínimo atisbo de lluvia.

Los segundos se convirtieron en minutos y los minutos en horas. Poco a poco, los peces empezaron a picar, sin embargo, ninguno de los parientes pronunciaba la más mínima palabra.

De repente, el menor de ellos se volteó hacia la izquierda y dijo:

– Sabes, yo no quería venir, pues la pesca no es algo que me traiga muy buenos recuerdos.

– ¿Por qué lo dices? Si los mejores momentos de mi infancia precisamente fueron al lado de mi padre en un bote como este.

– Tú lo has dicho. Tu infancia, no la mía. Mi papá nunca tuvo una palabra de aliento para mí. Todo lo bueno era para ti. Desde los obsequios navideños hasta los presentes el día de mi cumpleaños. Debo confesarte que la única razón para venir aquí es que sabría que estarías indefenso. Dijo William.

– ¿Cómo? No entiendo.

Antes de que el hombre pudiera decir otra cosa, William tomó un cuchillo de pescar y comenzó a apuñalar a su hermano por la espalda. Pronto el bote y el agua se tiñeron de un tono carmesí.

Luego de dejar a su hermano malherido en el bote, William huyó con dirección a la orilla. Un grupo de personas dice que se suicidó horas más tarde, aunque hay otros que afirman que en la actualidad continúa evadiendo la justicia.

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