Cuento corto El auto de cristal

Cuento corto El auto de cristal

Leonardo era un niño muy pobre, que siempre había deseado tener muchos juguetes para divertirse, pues veía como algunos de sus compañeros de escuela llevaban las figuras de acción de moda para jugar en el recreo.

Pese a que algunas ocasiones llegó a sentir envidia por esa situación, jamás se atrevió a reclamar nada a sus padres, ya que era consciente de que estos hacían su mejor esfuerzo para que no le faltara nada.

Un sábado por la mañana, Leonardo se acercó a papá y le dijo:

– Papá tengo que confesarte algo.

– Dime hijo.

– El otro día entré al supermercado y me guarde un carro de juguete debajo de mi camisa para traérmelo a casa.

– ¿Quieres decir que lo hurtaste? Ahorita mismo vas a ir a buscar el carro y nos vamos a la tienda para que lo devuelvas.

– No papá, pensé en robarlo, pero me di cuenta que eso no era lo que ustedes me han enseñado y lo devolvi.

– De momento, no te podemos comprar ningún carro de juguete. Pero tengo el secreto para que no solamente tengas un auto sino todo lo que desees ahora mismo.

– ¿Vas a comprar un billete de lotería?

– No. Yo no voy hacer nada, pero tú vas a usar algo que muchos de tus compañeros no tienen: La imaginación. Con ella tú puedes ir a cualquier lugar, sin tener que abandonar los muros de tu habitación.

Sólo basta con que lo pienses, para que se haga realidad.

Entonces Leonardo imaginó que era el propietario de un automóvil de cristal, el cual podía además convertirse en la nave más veloz. A partir de ese día, junto con su auto de cristal, Leo vivió increíbles aventuras.

Actualmente, ya es un hombre mayor que a base de mucho esfuerzo logró concluir sus estudios profesionales. Si te gustó este cuento corto de valores, compártelo con quienes quieras.

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